La Sombra sobre Tethlis

Contexto

Asdrúbal III, el Emperador de Tethlis, vive los tiempos más difíciles para su Imperio.

El Emperador es muy anciano, pero goza de una respetable salud, y, su hijo Dante, cansado de esperar para poder tomar el poder que se le prometió tras la muerte de su padre, ha intentado asesinarle en varias ocasiones.

Se dice que Dante tuvo importantes relaciones con las más destacadas tribus bárbaras de Moresia, e incluso llegó a pagar grandes sumas de oro para que los bárbaros pusiesen fin a la vida de su padre. Los bárbaros lo intentaron, pero fueron cayendo bajo las espadas de los Yelmos Rojos y las flechas de los Yelmos Azules. Viendo el resultado de la situación, y que las murallas de Anhem son muy difíciles de penetrar, los bárbaros cedieron, ignorando a Dante y continuando con sus tareas invasoras en otros territorios menos defendidos.

El cabreo de Dante fue inhumano, y hubo de regresar a Dortos, su tierra natal para continuar ingeniando sus planes. Los habitantes de Dortos fueron siempre fieles a Dante y le desean ver lo antes posible como Emperador. Con lo cual, las relaciones entre Anhem y Dortos suelen ser bastante conflictivas.

Una vez Dante regresó a Dortos (sabiendo que los bárbaros le habían fallado), comenzó a crear su propio ejército con el fin de penetrar finalmente en Anhem. Para ello, Dante amenazó a las regiones de Karaz-Kan, Argonia y Hoglob para que les ayudase en su labor. Los Enanos de Karaz-Kan se mantuvieron distantes e ignoraron las amenazas del hijo del Emperador. En Argonia, al ser una región tan variopinta, Dante consiguió atraer a varios adeptos, mientras que otros cayeron ante su espada por expresarle abiertamente que no era más que un maníaco. Por lo que respecta a los Hoglobitas, conociendo cómo son y cómo suelen comportarse; al principio se vieron intimidados por su furia, le prometieron apoyarle y, cuando Dante se marchó, no fueron muchos Medianos los que quisieron ayudarle.

El tiempo fue pasando y, temiendo lo peor, Bratinia (que siempre fue fiel a Anhem) se alió con la Ciudad Imperial, y a ella le siguieron Naduvia, Daya y parte de Argonia y de Hoglob. Karaz-Kan continuó manteniéndose al margen, mientras que los Moresianos, viendo cómo las regiones se iban aliando, solicitaron a Dante la unión de los Bárbaros con su ejército. Dante, aunque todavía dolido por cómo le habían tratado los Moresianos, se vio obligado a aceptar la oferta, pues el poder que podía amasar la alianza de Asdrúbal era enorme, y eso no era algo que podía permitir el egoísta Dante.
Fue así cómo quedó sellado el destino: La Alianza Imperial de Asdrúbal III frente a las Hordas de Dante, compuestas por el ejército de Dortos y las masas de Bárbaros.

La guerra estalló y los fieles a Dante, por segunda vez, no pudieron penetrar las murallas de la Ciudad Imperial. Enojado a más no poder, Dante se prepara para su tercer intento, planificando y estudiando sus acciones en su Torre de Hechicería. Vuelan rumores sobre que, si antes era un maníaco, su odio aumenta cada día que pasa y, queriendo zanjar el asunto de una vez por todas, está empezando a recurrir a otras fuentes más peligrosas y oscuras.

Es la labor de todo buen Tethliano la de proteger al Emperador Asdrúbal III. La verdadera guerra puede estallar de un momento a otro: La Alianza Imperial de Asdrúbal frente a las Hordas de Dante… La palabra de un hijo contra la de su padre.

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Atropos

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